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Un vigilante de seguridad ¿es un agente de autoridad?

Evidentemente un vigilante de seguridad NO es una agente de la autoridad. Su poder se limita a ejercer la autoridad en el área donde esté prestando servicio. Por ejemplo imaginemos un urbanización cuyos vecinos acuerda prohibir beber alcohol en sus calles, en este caso el vigilante podrá informar a los visitantes que incumplan este requisito de su prohibición y en caso de persistir con su actitud podrá retenerlos hasta la llegada de la autoridad competente (Policía Local). Otro ejemplo sería el de un vigilante que impide acceder a un recinto a una persona ebria cumpliendo las directrices de los responsables del recito, en este caso dispone de toda la autoridad para no franquearle el paso.

Qué dice la Ley de Seguridad Privada

Ahora bien, según el artículo 31 de la Ley 5/2014 de Seguridad privada: “Se considerarán agresiones y desobediencias a agentes de la autoridad las que se cometan contra el personal de seguridad privada, debidamente identificado, cuando desarrolle actividades de seguridad privada en cooperación y bajo el mando de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.”

Es decir, si el vigilante de seguridad está prestando ayuda o coopera con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (como muchas veces ocurre) el profesional de seguridad privada adquiere automáticamente el rol de de autoridad como cualquier agente de policía hasta el momento en que finalice su colaboración.

Por lo tanto contestando a la pregunta del titular, dependiendo del contexto en que un vigilante ejerza su labor podrá ser considerado autoridad o no.

Labor de los vigilantes de seguridad

En demasiadas ocasiones podemos ver en titulares de prensa que los vigilantes son agredidos por individuos que menosprecian su autoridad. Son en la mayoría de casos sujetos indeseables que no respetan las normas ni los derechos de los demás. Los vigilantes de seguridad en estos casos son los defensores de la Ley que trabajan con mayor proximidad al ciudadano normal. Los vemos en centros comerciales, discotecas, urbanizaciones, grandes almacenes… Ellos están ahí no para controlarnos, sino para salvaguardar los derechos de todos ante individuos indeseables. Por lo tanto, sintamos seguros cuando veamos un vigilante cerca de nosotros.